Sin pedido mínimo
No arriesgas stock. Ni una unidad.
Aceptas el encargo de tu cliente sea del tamaño que sea. Cincuenta acreditaciones salen con el mismo acabado y el mismo control que cinco mil.
Por qué podemos
no tener mínimo.
No es una promoción ni una barrera de entrada rebajada. Es una consecuencia de cómo se fabrica.
Se imprime en pliego
Los encargos se agrupan: en un mismo pliego conviven varios clientes distintos. No necesitas llenar una tirada tú solo, así que cincuenta unidades no son un problema para nadie.
El acabado no cambia
La tirada corta y la larga pasan por el mismo laminado, el mismo troquel y el mismo control por lote. No hay una versión barata del proceso.
Qué te resuelve a ti
El mínimo lo pagabas tú,
no tu cliente.
Cuando un fabricante exige quinientas y tu cliente quiere ochenta, la diferencia se queda en tu almacén. Eso es dinero parado y riesgo tuyo.
Dices que sí a encargos pequeños
Los que antes rechazabas porque no compensaban. Muchos de ellos son la puerta de entrada a un cliente que luego pide tiradas grandes.
Tu margen no depende del tamaño
La tarifa escalona por volumen anual acumulado, no por pedido. Acertar con la tirada deja de ser tu problema.
Y el acabado no cambia
Mismo soporte, mismo laminado, mismo control por lote. Sin mínimo no significa sin exigencia.
Siguiente paso
Pruébalo con
un pedido pequeño.
Es literalmente la forma más barata de comprobar cómo trabajamos: sin mínimo, el riesgo de probarnos es el que tú decidas.
